La Cuaresma y la Pascua de Cristo en Nuestro Caminar de Fe – Mensaje de Cuaresma 2019

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El Triduo Pascual es la parte central del Año Litúrgico,  toda la vivencia litúrgica se desarrolla  y  gira en torno a este momento.  Debido a su importancia  y  la necesidad de nutrirnos de sus dones,  nos preparamos con la Cuaresma.

La Cuaresma apunta siempre hacia la Pascua,  no es un tiempo para quedarse en él,  sino para llevarnos a vivir la Muerte  y  la Resurrección de Cristo en nuestras vidas.  La Cuaresma nos prepara a celebrar  y  vivir adecuadamente el Misterio Pascual.

El tiempo de Cuaresma como preparación para la Pascua se basa en dos pilares:  por una parte está la contemplación de la Pascua de Cristo,  con los relatos históricos que nos recuerdan su Cruz  y  su Muerte,  sus profecías veterotestamentarias  e  incluso sus símbolos en la celebración de los Sacramentos;  por otra parte,  la participación de los Fieles en la Pascua del Señor a través de la penitencia personal  y  de la celebración de los sacramentos pascuales,  con los que incorporamos nuestro “camino pascual” a la Pascua del Señor.

A estos dos aspectos cabría añadir aún otro matiz que corresponde a la Iglesia como pueblo sacerdotal actuando para que todos los hombres participen en la Pascua del Señor:  el cuidado de la formación  y  crecimiento de la vida de fe en los Fieles impartiendo las charlas cuaresmales  y  la oración por los pecadores para que alcancen la conversión.

El camino cuaresmal  y  la Pascua nos llevan a vivir profundamente un encuentro con Jesucristo vivo.  Y  este encuentro personal  y  comunitario con Jesucristo tiene como meta la santidad,  que nos pide concretamente:  la formación de los laicos, el cuidado de los jóvenes  y  la familia,  la atención a los bautizados alejados  y  las vocaciones;  entre muchas acciones más.

Las bendiciones  y  experiencias que nos regala la Cuaresma nos invitan a aquilatarlas en nuestra vida de fe,  por ello nuestra andadura debe hacerse más rápida  y  decidida para responder a lo que el Señor quiere de nosotros.

Que la Cuaresma nos lleve a dar testimonio del amor misericordioso de Dios Padre entre nosotros,   seamos  y  demos un signo concreto,  en medio de los retos actuales que se nos presentan,  de hombre  y  mujeres nuevos en Cristo,  construyendo el Reino de Dios entre nosotros.

Con mi bendición:

+  Constancio  Miranda  Weckmann

Arzobispo  de  Chihuahua

6  Marzo  2019                                                                              Chihuahua,  Chih.

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